Harley Davidson Fat Boy Special Una Harley Davidson Fat Boy con un toque Special

La conocida y llamativa Harley Davidson Fat Boy tiene este año una versión Special, que le da un toque de exclusividad con respecto al modelo básico gracias a unos pequeños cambios. El tamaño, su conseguida estética y su buen comportamiento la preceden.





La Harley Davidson Fat Boy es uno de los modelos mimados por Harley Davidson y queridos por el público, y ahora, de cara a 2010, llega en versión Special. La marca norteamericana tiene una gama tan variada dentro del mundo custom que parece no tener rival y aun así siempre está trabajando en darle retoques a su gama para seguir al día. También es cierto que algunas veces los cambios afectan a pequeños elementos de la carrocería, que tienes que ser un experto para diferenciar, como sucede en la moto que nos ocupa. Por otro lado los amantes de las motos de Milwaukee son unos apasionados seguidores capaces de diferenciar un tornillo de otro.

Mola

Aunque el gusto por las motos es algo tan subjetivo como la contemplación de un cuadro, una fotografía, una escultura, etc., esta Harley Davidson Fat Boy Special llama mucho la atención. Su musculosa figura, con llantas lenticulares, depósito ancho y un frontal poderoso, está implícita en su nombre, aunque más que Fat Boy tenía que ser Muscle Boy… Esta versión destaca por la utilización de un manillar tipo Beach y los escapes shotgun con silenciadores independientes superpuestos, que en este caso tienen los colectores acabados en negro. El asiento es más estrecho y en la carrocería hay un nuevo logo en el depósito y cambian los protectores de la horquilla, sin olvidar la quinta marcha helicoidal.

La Harley Davidson es una moto de buen porte y moverla en parado requiere esfuerzo o buena técnica, aunque en marcha como veremos luego esta sensación desaparece. En cuanto pones los pies en las cómodas plataformas de media luna y agarras el corto manillar adquieres una postura que te hace sentir entre malo y cachas, aunque no seas ninguna de las dos cosas…

Los que se hayan subido en una Harley Davidson Fat Boy antes entenderán de qué hablo, los demás tendrán que acercarse al concesionario. Por pequeños detalles como estos entiendes el encanto que tienen estas motos, que han sido lo que las ha mantenido vivas y ha avalado su éxito. La vista recae sobre un cuadro típicamente Harley, que mediante un botón ofrece varios datos en su pequeño panel digital, y sobre el también habitual mando de contacto. Flanqueando estos dos elementos hay dos tapones cromados, uno del depósito y el otro es el indicador de nivel de gasolina. El tacto de los mandos es bastante refinado, destacando el del embrague, que gracias a la funda de teflón del cable tiene poca fricción y no hace falta apenas fuerza para accionarlo.





Una vez iniciada la marcha sorprende porque sus 330 kg en lleno se mueven con mucha más facilidad de lo que pueda parecer y es que al ser baja es estable al circular despacio. Además, en ciudad se agradece el giro del manillar, que te facilita las maniobras. La postura, que no es tan radical como en otras custom, te permite hacer suficiente presión sobre el manillar y los estribos para cambiar moverte con soltura incluso a velocidades que no son usuales en este tipo de motos, pero que por otro lado alcanza con facilidad. La moto se siente firme a alta velocidad y eso es un gran virtud teniendo en cuenta su diseño.

Te puedes animar en las curvas, si bien el temprano roce de las plataformas te hace bajar el ritmo. También es cierto que aunque roza pronto comparada con una moto media, lo hace más tarde que muchas motos de su segmento. La frenada, confiada a un disco de 292 mm en cada tren, es correcta, pero se echa de menos un poco más de potencia en el equipo delantero. El trasero por su parte ayuda lo suyo, al tener bastante peso sobre esa rueda.

Poder equilibrado

La última remodelación que sufrió la Harley Davidson Fat Boy, hace dos años, le sirvió para equipar el Twin Cam 96B, que además de por su mayor cilindrada se caracteriza por sus dos ejes de equilibrado. Como sabrás la misión de estos elementos es reducir las vibraciones que emite el bicilíndrico y se ha conseguido en gran medida. Algunos echarán de menos el traqueteo del Twin Cam 96, pero lo cierto es que el confort de marcha es elevado y a ralentí no hay molestas vibraciones.

En aperturas totales del acelerador y a altas revoluciones se notan los pulsos del motor en el trasero y los puños, aunque no es nada del otro mundo. Sus casi 12 kgm de par, que además entrega apenas superadas las 3.000 rpm, permiten utilizar el motor en cualquier marcha desde muy bajo régimen. Las relaciones de cambio son muy largas de modo que puedes ir en tercera desde una velocidad poco elevada hasta 120 km/h y cuenta con una sexta «overdrive» (muy larga), destinada a viajar con comodidad. Así que la conducción a sus mandos es suave y relajada, acompañada del personal sonido de los escapes shotgun. Pero si quieres acelerar y estiras el motor, la Fat Boy responde con alegría y contundencia. Esa curva lineal de par hace que la potencia se transfiera siempre con suavidad y hay una buena motricidad en cualquier circunstancia.

El motor desprende calor, algo que en estas fechas se agradece o pasa inadvertido, pero que en verano no es tan recomendable. El cambio hace algunos «cloncks», si bien su manejo es cómodo con el pedal punta-tacón. La llave con sensor de proximidad es práctica en la mayoría de las situaciones pero puede dar lugar a situaciones curisosas, como la de unos compañeros que se cambiaron las motos pero no las llaves. Al llegar a su destino y apagar los motores se dieron cuenta que no arrancaban ninguna de las dos, y es que al alejarte de la moto no se desconecta pero luego te impide ponerla en marcha de nuevo. Imagínate sus caras cuando apretaban el botón de arranque separados unos 30 km el uno del otro. Una tercera persona tuvo que hacer de mensajero y poner cada llave en su sitio… Así que hay vigilar donde la ponemos. Anécdotas aparte, la Fat Boy Special es una Harley poderosa, por diseño y prestaciones. Los cambios en su carrocería y en el manillar son los justos para darle un toque especial…

Prueba realizada por el equipo de http://www.motociclismo.es

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